Anatomía

Anatomía de la Columna Vertebral

 

La columna vertebral representa el eje de estabilización vertical del cuerpo humano. Su forma de “S” determina una buena solución para dar respuesta a las cargas dinámicas que recibe. Gracias a sus curvas, su resistencia es superior a la de una columna recta.

 

Fig.1 Regiones de la columna vertebral

1- Estructura de la columna vertebral

La columna vertebral está compuesta por siete vértebras cervicales (C1-C7), 12 vértebras torácicas (T1-T12), y 5 vértebras lumbares (L1-L5), además del sacro y el cóccix. Está unida cranealmente (por arriba) con el cráneo a través de la articulación atlo occipital, y caudalmente (por abajo) con los dos huesos ilíacos a través de la articulación sacro ilíaca. En posición erguida la columna cervical y la lumbar presentan una lordosis (curva con concavidad posterior) y la columna torácica y el sacro presentan una cifosis (curva con concavidad anterior).

Ver Fig.1 Regiones de la columna vertebral

Cada vértebra está compuesta esencialmente por un cuerpo vertebral y un arco vertebral con su apófisis espinosa, sus dos apófisis transversas y dos carillas articulares. El espacio contenido entre el cuerpo y el arco vertebral, forma el conducto vertebral, por donde discurre la médula espinal por el interior de la columna. En la unión de dos vértebras se forma, entre los dos arcos a la derecha y a la izquierda, el agujero intervertebral, por donde salen los nervios que se desprenden de la médula espinal desde la primera vértebra cervical hasta el cóccix. Fig.2

Las vértebras están unidas entre sí por el disco intervertebral y las carillas articulares y reforzadas a la vez por diversos músculos y sistemas ligamentarios.

Un disco intervertebral está formado en su interior por un núcleo pulposo rodeado por una serie de 10 a 20 anillos fibrosos de colágeno. El núcleo pulposo está compuesto en un 70-90% por agua y mucopolisacáridos.

Ver Figura 3

Los doce pares de costillas que forman la caja torácica se articulan con los cuerpos y las apófisis transversas de cada vértebra mediante las articulaciones costovertebrales a cada lado de las doce vértebras torácicas (las costillas primera y duodécima no se unen a las apófisis transversas).

2- Funciones de la columna

La columna vertebral debe cumplir esencialmente tres funciones:

a)    Función de movimiento: posibilita los múltiples movimientos del cuerpo alrededor de su eje central.

b)    Absorción de cargas: absorción y transmisión de cargas.

c)    Función de protección: protección de la médula espinal con todos los cordones nerviosos motores y sensitivos.

   

Función de movimiento

Cada uno de los segmentos vertebrales (una vértebra con la otra), ofrece una movilidad limitada, pero los 25 segmentos en conjunto proporcionan a esta cadena de articulaciones la mayor movilidad de todas las articulaciones del cuerpo. (Tabla1)

Los movimientos de la columna estarán determinados por la combinación de la capacidad de flexión-extensión, flexión lateral y rotación de la misma.

Tabla 1.

 

Flexión( ) extensión(-)

Flexión lateral

Rotación

 

CC

( ) 70°

± 40°

± 70°

(-) 60°

CT

( ) 30°

± 20°

± 40°

(-) 20°

CL

( ) 60°

± 25°

± 5°

(-) 30°

Conjunto CV

( ) 140°

± 85°

± 115°

(-) 110°

        Movilidad media de cada uno de los segmentos vertebrales (varía individualmente)

Cuando nuestra columna deja de trabajar como una unidad y desarrolla exceso de movilidad en un determinado sector, el stress provocado en este punto podrá ser causa de lesión o simplemente de dolor por sobreuso.

Función de absorción de cargas

La flexibilidad de la columna y su gran capacidad para soportar cargas  dependen de características biomecánicas espacialmente diseñadas. Gracias a sus curvas, nuestra columna soporta mucha más carga de la que podría resistir si fuera recta. Podríamos decir que las mismas la protegen y le dan mayor resistencia.

La capacidad de conducción, de estabilización y de amortiguación de cargas más importante de este sistema, está dada por una musculatura extremadamente compleja y funcionalmente preparada para las altas exigencias a la que será sometido.

Esencialmente, nuestra columna, debe soportar el peso de la gravedad, el de nuestro propio cuerpo y fundamentalmente el provocado por la acción de los músculos que la involucran. Con el correr de los años, los malos hábitos, las técnicas inadecuadas, disbalances musculares, etc.; nuestro cerebro tiende a acumular tensión en alguna región en particular de esta estructura, generando sobrecarga y la posibilidad de lesión o dolor.  

Función de protección

Por nuestra columna transcurre la medula espinal y los nervios que de desprenden de ella. Los mismos serán los encargados de conectar al cerebro con nuestro cuerpo entero y a través de él, con el mundo exterior. Cuando el sistema nervioso se vea dañado por cualquier mecanismo, de compresión, tracción, procesos inflamatorios, etc.; podrán aparecer signos y/o síntomas (dolor, parestesias, falta de fuerza, cambios posturales, etc.), que dependerán de la magnitud de la lesión.

 

Fig.2 Vértebra

Fig. 3